[three king six queen ten]

sábado 1 de diciembre de 2007

Isla Martín García.

Salimos el Jueves por la mañana y regresamos ayer Sábado a la noche. Un tiempo hermoso en una isla misteriosa símil Lost, llena de barracas, baterías, artillería anti aérea, polvorines y demás construcciones militares. La gran mayoría de ellas abandonadas e invadidas por la naturaleza, en forma de selva de cañaverales, eucaliptos y enredaderas. Infinidad de lagartos y aves, mariposas de todos los colores, cerdos. El peligro de toparse con una yarará y tener que volver desesperadamente al camping, desandando los senderos que se bifurcan a través de la selva marginal, a aplicarse el suero antiofídico.
En medio de la aldea, la casa de Rubén Darío. En medio del sendero que une el cementerio con el crematorio (utilizado para combatir la viruela y la fiebre amarilla), una escotilla metálica. Me sentí Locke por un rato.









El póquer logró hacerse presente mediante un 9 de picas que aportó más misterio desde su lomo.