El 29 de Noviembre tomo la horrible decisión de reinstalar el AOC, de manera impulsiva. Desde ese día hasta hoy, fecha del final, jugué algo más de 3,65 partidas por día.
Es espeluznante hacer estos cálculos, o pensar que al principio ni me di cuenta de lo que estaba haciendo (hasta dónde llega mi capacidad de autoengaño), algo que era tan obvio. Recién entendí el asunto hace unos días, cuando ya era demasiado tarde, y aun así seguí jugando.
Algo curioso es que me había planteado casi no jugar al poker en Diciembre para concentrarme en el examen, y cumplí muy bien con esto hasta los últimos días en los que ya sabía que no llegaba a presentarme dignamente. Es decir que me salió el tiro por la culata, porque en vez de perder tiempo de estudio en una actividad productiva (por lo menos), lo terminé arrojando a un pozo ciego absurdo e inútil. De hecho, el reto pokeril de Diciembre era llegar al 2do Milestone, cosa que ahora veo casi imposible.
Sé que con un poco de disciplina hubiera podido conseguir las dos cosas, tanto el objetivo estudiantil como el pokeril, pero me quedé sin el pan y sin la torta, por mi personalidad miedosa y escapista.
Hoy veo todo con claridad y no titubeo en desinstalar el AOC, pero sé que no hubiera podido hacerlo antes, y eso es lo que me frustra: ser conciente de esa impotencia para gobernarme en ciertas situaciones.
El AOC me hace sentir tan bien cuando lo juego, y tan mal, tan sucio después, como si me hubiera estafado a mí mismo. También es verdad que fue el mayor vehículo para procrastinar esta vez, pero siempre hay otros: ver películas y series en exceso, sesiones maratónicas en internet abriendo pestañas por donde me lleve el viento, aparición fantasmal de ideas o proyectos, algún entretenimiento ocasional como el MTG, el Supaplex u otro juego retro, y un largo etcétera.
En fin, me siento bastante pelotudo pero voy a intentar darle el enfoque optimista de Coelho, taoísta de Osho y zen de Bernardo Stamateas (?), para lograr aprender de los errores. Como dijo Huxley:
Chronic remorse, as all the moralists are agreed, is a most undesirable sentiment. If you have behaved badly, repent, make what amends you can and address yourself to the task of behaving better next time. On no account brood over your wrongdoing. Rolling in the muck is not the best way of getting clean.



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